El Parmigiano vale oro — el gran queso curado de la zona de Parma y Reggio Emilia es tratado como una forma de riqueza, no como simple comida. Los bancos de la región han aceptado durante mucho tiempo ruedas de Parmigiano-Reggiano como garantía para prestamos, haciendo que el proverbio sea literalmente cierto.
El Parmigiano-Reggiano se produce en la zona alrededor de Parma y Reggio Emilia desde al menos el siglo XII, cuando monjes benedictinos y cistercienses comenzaron a concentrar la leche de las vacas blancas locales para hacer un queso duro y de larga maduracion que pudiera sostener a las comunidades durante las épocas de escasez. En el Renacimiento ya se exportaba por toda Europa; la corte de los Este en Ferrara lo servía como un lujo. En el siglo XIX, el queso se convirtió en uno de los pilares financieros de la economía emiliana: la Cassa di Risparmio di Parma y otros bancos regionales desarrollaron la práctica de aceptar ruedas de queso como garantía para prestamos agricolas — una práctica que continua hoy en el Credito Emiliano, que almacena más de 400.000 ruedas en sus bovedas climatizadas. Cada rueda, madurada al menos doce meses y más a menudo veinticuatro o treinta y seis, pesa unos cuarenta kilogramos y se vende por varios cientos de euros. El Consorcio del Parmigiano-Reggiano, fundado en 1934, defiende la denominacion DOP ferozmente, persiguiendo imitaciones en todo el mundo. El queso sostiene literalmente la economía regional: un mal año para las vacas significa un mal año para los prestamos. El proverbio, por tanto, no es hiperbole sino contabilidad.
El proverbio refleja el papel único del Parmigiano-Reggiano como instrumento financiero en Emilia: desde el siglo XIX, los bancos regionales han aceptado ruedas de queso como garantía de prestamos, una práctica que sigue vigente hoy.
Un productor de queso explicando a un periodista por que confia en su prestamo comercial
Non ho paura del debito. Ho duemila forme in stagionatura — al parmesàn al vàl òr, e la banca lo sa bene.
No le tengo miedo a la deuda. Tengo dos mil ruedas en maduracion — el Parmigiano vale oro, y el banco lo sabe muy bien.
Un turista en un mercado de Parma maravillandose del precio de una cuna de queso curado
— Costa così tanto? — Al parmesàn al vàl òr, signore. Trentasei mesi di stagionatura non si pagano con due lire.
— ¿Cuesta tanto? — El Parmigiano vale oro, señor. Treinta y seis meses de maduracion no salen baratos.
Una abuela aconsejando a su nieto sobre que llevar de regalo al visitar parientes en el norte
Porta una forma di parmesàn — o almeno un bel pezzo. Al parmesàn al vàl òr, e non arriverai mai a mani vuote.
Lleva una rueda de Parmigiano — o al menos un buen trozo. El Parmigiano vale oro, y nunca llegaras con las manos vacias.
Un periodista gastronomico describiendo la economía emiliana en un artículo
In Emilia dicono al parmesàn al vàl òr — e non scherzano: migliaia di forme sono depositate nelle banche come garanzia reale.
En Emilia dicen que el Parmigiano vale oro — y no bromean: miles de ruedas están depositadas en los bancos como garantía real.