Al buen entendedor, pocas palabras bastan: quienes son sabios y experimentados entienden lo que se quiere decir sin necesitar largas explicaciones. El proverbio valora la inteligencia y la sutileza por encima de la comunicacion verbosa. En espanol existe el refran identico: "A buen entendedor, pocas palabras bastan".
Este proverbio esta fuertemente asociado al estilo comunicativo de la Toscana, donde la mesura y la brevedad ironica se consideran marcas de educacion y gracia social. La tradicion intelectual florentina, desde los tercetos comprimidos de Dante hasta el analisis politico conciso de Maquiavelo, otorgaba un gran valor a la capacidad de decir mucho con poco. En el mundo mercantil de la ciudad, donde las negociaciones comerciales se realizaban en lenguaje cifrado para evitar que los competidores entendieran lo que se estaba acordando, la capacidad de captar el significado rapidamente era una habilidad de supervivencia. Entre los campesinos del Valdarno y las colinas de Siena, el proverbio adquiria un significado diferente pero relacionado: un pen que necesitaba que le explicaran cada instruccion era una carga; uno que captaba la implicacion de un gesto o de una frase a medias valia el doble del jornal. La frase se pronuncia a menudo sola, como forma de cerrar una conversacion: el hablante confia en que el oyente sacara la conclusion sin necesidad de guiarlo. En la Toscana moderna funciona igualmente como cumplido y como advertencia gentil.
Particularmente asociado a la cultura comunicativa florentina y toscana en general, que valora la concision, la ironia y la capacidad de comunicar significado de forma oblicua, un estilo que moldeo la lengua literaria italiana a traves del papel central de la Toscana en el desarrollo del italiano estandar.
Una profesora florentina terminando una clase con una referencia que espera que sus alumnos desarrollen por su cuenta
Vi lascio con questo riferimento a Dante. Al buon intenditor poche parole — ci rivediamo giovedì.
Os dejo con esta referencia a Dante. A buen entendedor, pocas palabras: nos vemos el jueves.
Un empresario en Siena cerrando una reunion de negociacion con una ambiguedad deliberada
Ho detto quello che dovevo dire. Al buon intenditor poche parole.
He dicho lo que tenia que decir. A buen entendedor, pocas palabras.
Un abuelo dando un consejo sutil a su nieta sobre una relacion que ella aun no ha confesado
Non dico altro. Al buon intenditor poche parole — tu sai già cosa penso.
No digo mas. A buen entendedor, pocas palabras: tu ya sabes lo que pienso.
Un agricultor cerca de Grosseto corrigiendo a un joven trabajador con una sola mirada y esta frase
— Devo spiegarti ancora come si fa? — No, no. Al buon intenditor poche parole — ho capito.
?Tengo que explicarte otra vez como se hace? No, no. A buen entendedor, pocas palabras: ya lo entendi.