Quien va despacio va seguro y llega lejos. El proverbio aconseja paciencia y moderacion frente a la prisa y la imprudencia: mejor un progreso constante que una carrera frenética.
El proverbio es conocido en toda Italia, pero en Nápoles adquirio un matiz especial por la naturaleza de la vida callejera napolitana, donde la urgencia y la improvisacion son la norma. El dicho funciona como contrapeso a la tendencia napolitana al 'arrangiarsi' precipitado: si, hay que actuar, pero con cabeza. En el contexto marítimo, la leccion era literal: los capitanes que forzaban la velocidad en mares peligrosos perdian barcos, mientras que los que navegaban con prudencia llegaban a puerto. En la agricultura campana, forzar un cultivo significaba arruinarlo; respetar los tiempos de la tierra daba mejores resultados. El proverbio encapsula una sabiduria que Nápoles, en su caótica vitalidad, a veces olvida pero siempre acaba recordando.
El proverbio tiene raices en la fabula clásica de la liebre y la tortuga y ha sido adoptado por la cultura napolitana como correctivo de su propia tendencia a la urgencia y la improvisacion.
Un padre aconsejando a su hijo que quiere montar un negocio demasiado rápido
Non avere fretta. Chi va piano va sano e va luntano — questo lavoro lo vedranno i tuoi figli.
No corras. Quien va despacio va seguro y llega lejos: haz las cosas bien desde el principio.
Una abuela viendo a su nieto estudiar con prisas antes de un examen
Non torni al lavoro questa settimana. Chi va piano va sano e va luntano — il corpo ha i suoi tempi.
Así no. Quien va despacio va seguro y llega lejos: empieza por el principio.
Un medico tranquilizando a un paciente impaciente por su recuperacion
Io studio un'ora al giorno da settembre. — Bene. Chi va piano va sano e va luntano — vedrai all'esame.
No se puede forzar. Quien va despacio va seguro y llega lejos: tu cuerpo necesita tiempo.
Un viejo marinero aconsejando a un joven capitan
Siediti, mangia, non correre. Chi va piano va sano e va luntano.
No fuerces la máquina. Quien va despacio va seguro y llega lejos: el mar premia la paciencia.