El mar hace lo que quiere. El proverbio reconoce que la naturaleza — y por extensión el destino — no puede controlarse ni predecirse, por mucha habilidad o preparación que se aporte. Aconseja aceptacion antes que resistencia al tratar con fuerzas mayores que uno mismo.
Nápoles se ha enfrentado al mar como proveedor y destructor durante tres milenios. La bahía de Nápoles alimentaba a la ciudad con pescado — anchoas, pulpo, almejas — y la conectaba con las rutas comerciales del Mediterráneo, convirtiendola en uno de los puertos más ricos de Europa para el siglo XVI. Pero el mismo mar traia tormentas que destrozaban los barcos pesqueros de Pozzuoli y Santa Lucia, y la misma geología submarina que producia los calidos banos termales de los Campos Flegrei también generaba terremotos y temblores que sacudian periodicamente el paseo marítimo. Los pescadores que salian antes del amanecer y no volvian eran llorados con una frase muy cercana a este proverbio: el mar decidio, no el hombre. En el Nápoles moderno el dicho se usa para expresar una resignacion estoica ante resultados impredecibles, ya sea en el amor, los negocios o la política — cualquier cosa tan fluida e ingobernable como el Tirreno.
El proverbio es común entre las comunidades pesqueras de Pozzuoli, Procida y el paseo marítimo de Santa Lucia de Nápoles, donde la dependencia del mar hacia de la aceptacion de su imprevisibilidad una necesidad filosofica cotidiana.
Un pescador explicando por que perdio la captura del día por mal tiempo
Non potevo fare niente. 'O mare fa chello che vo' — oggi non era giornata.
No podia hacer nada. El mar hace lo que quiere: hoy no era el día.
Una madre napolitana intentando calmar a su hijo ansioso antes de un viaje
Hai controllato tutto, hai pregato. Adesso lascia stare — 'o mare fa chello che vo'.
Has comprobado todo, has rezado. Ahora dejalo estar: el mar hace lo que quiere.
Dos ancianos comentando un negocio fallido
Avevamo fatto i conti, avevamo il progetto. Ma 'o mare fa chello che vo' — niente da fare.
Habiamos hecho las cuentas, teniamos el plan. Pero el mar hace lo que quiere: no hay nada que hacer.
Una joven reflexionando sobre una ruptura inesperada
Non me l'aspettavo. Ma 'o mare fa chello che vo', e la vita pure.
No me lo esperaba. Pero el mar hace lo que quiere, y la vida también.