Cada promesa es una deuda. Una promesa crea una obligación tan vinculante como una deuda financiera y debe ser honrada.
Esta es una variante ligeramente abreviada de 'Ogni promessa è un debito', con idéntico significado. Ambas formas coexisten en el uso cotidiano italiano. El proverbio establece que prometer es contraer una deuda moral: quien promete queda obligado a cumplir, igual que quien pide prestado queda obligado a devolver. Se documenta en colecciones italianas desde el siglo XVI y refleja una cultura donde la palabra dada tenía el peso de un contrato. Los niños italianos son especialmente hábiles en citar este proverbio a los adultos que intentan escapar de sus promesas, dándole al dicho un encanto particular y un uso transgeneracional que garantiza su supervivencia.
Variante de 'Ogni promessa è un debito'; refleja la cultura contractual italiana donde la palabra dada equivalía a una obligación.
Recordar un compromiso olvidado
Mi avevi detto che mi aiutavi sabato. — Sì, ma è uscita fuori una cosa... — Ogni promessa è debito — avevi dato la tua parola.
Dijiste que me ayudarías el sábado. — Sí, pero surgió algo... — Cada promesa es una deuda: te espero.
Un padre enseñando a su hijo a cumplir promesas
Se dici che lo fai, fallo. Ogni promessa è debito — e un uomo che non mantiene la parola non vale niente.
Si dices que lo harás, hazlo. Cada promesa es una deuda: un hombre que no cumple su palabra no vale nada.
Contexto comercial: una entrega retrasada
Avete promesso la consegna per venerdì. Ogni promessa è debito — voglio sapere perché non è arrivata.
Prometiste la entrega para el viernes. Cada promesa es una deuda: quiero saber por qué se ha retrasado.
Un niño recordando una promesa a su padre
Papà, mi avevi promesso che domenica andavamo al mare! — Ogni promessa è debito, papà — lo dice anche la nonna.
¡Papá, habías prometido que iríamos a la playa el domingo! — Cada promesa es una deuda... Nos vamos a la playa.