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ProverbiosSardegnaA mare a terra, a Deus si fide.
B1SardegnaSardo

A mare a terra, a Deus si fide.

En el mar y en la tierra, uno confia en Dios. Los mayores peligros de la vida — la tormenta en el mar, el derrumbe en las montañas — escapan al control humano, y la fe es la única ancla. El proverbio refleja la profunda devoción religiosa entretejida en la vida cotidiana sarda.

La historia detrás

Los pescadores sardos de las costas de Alguer, Carloforte y el Sulcis siempre se han enfrentado a aguas traicioneras en los mares Tirreno y Mediterráneo. La costa de la isla se extiende casi 1800 kilometros, y generaciones de hombres se hicieron a la mar en pequeños botes de madera sin garantía de regresó. Los fenicios que fundaron Cagliari y Nora comprendian el poder del mar y propiciaban a sus dioses antes de cada travesia. Bajo el dominio español, la profunda fe catolica de Cerdena se vio reforzada por siglos de festivales religiosos, las famosas 'sagre' y procesiones que aun hoy atraen a miles de personas. Cuando el mar se enfurecia, lo único que podia hacer un pescador era rezar. En tierra, los pastores de las montañas del Gennargentu se enfrentaban a lobos, bandidos y tormentas repentinas. Esta doble exposicion al peligro mortal hizo de la fe no un consuelo sino una necesidad práctica — el último recurso cuando la habilidad humana se agotaba.

Extendido a lo largo de las costas sardas y en los pueblos de las tierras altas por igual, refleja los peligros gemelos del mar y la montaña que han definido la vida isleña desde la antiguedad. Los navegantes fenicios que primero cartografiaron las aguas sardas también realizaban ritos religiosos antes de zarpar, tradición que paso por la cultura religiosa romana, bizantina y española hasta el catolicismo moderno.

Ejemplos de uso

Un pescador bendiciendo su barca antes de una travesia invernal

Tiriamo le reti e partiamo — a mare a terra, a Deus si fide, come insegnava mio nonno.

Echamos las redes y zarpamos: en el mar y en la tierra, uno confia en Dios, como ensenaba mi abuelo.

Un pastor sorprendido por una tormenta repentina en el Gennargentu

Quando il temporale arrivò senza preavviso, non restava altro che ricordare: a mare a terra, a Deus si fide.

Cuando la tormenta llego sin aviso, no quedaba sino recordar: en el mar y en la tierra, uno confia en Dios.

Un sacerdote reconfortando a una familia antes de una cirugia

I medici faranno tutto il possibile — e poi, a mare a terra, a Deus si fide.

Los medicos haran todo lo posible, y después, en el mar y en la tierra, uno confia en Dios.

Una anciana sarda hablando sobre las incertidumbres de la vida

Ho attraversato due guerre e tanta miseria. A mare a terra, a Deus si fide — è quello che mi ha tenuto in piedi.

Atravese dos guerras y mucha miseria. En el mar y en la tierra, uno confia en Dios: eso es lo que me mantuvo en pie.

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