Cada mes tiene su propia tierra: cada estación trae su propio carácter, sus demandas y sus placeres, que no pueden tomarse prestados de otro momento. Acepta el ritmo del año tal como viene.
El calendario campesino veneciano era extraordinariamente detallado, con tareas, alimentos, rituales y prohibiciones específicos asignados a cada mes. Enero era para podar vinas y olivos; febrero para preparar la tierra; marzo para sembrar; los meses de verano para el trabajo incansable del campo; septiembre y octubre para la cosecha de uva y fruta; noviembre y diciembre para matar el cerdo (la llamada temporada de "norceria") y salar carnes para el invierno. Cada mes tenía un carácter tan distinto como un paisaje diferente, de ahí "tierra" (paese). El proverbio aconseja no forzar la naturaleza: no puedes hacer madurar las uvas en agosto ni plantar en el suelo helado de enero. Esta paciencia con los ritmos naturales moldeo la cocina veneciana, que es intensamente estacional: radicchio di Treviso a finales de otoño, esparragos blancos de Bassano del Grappa en primavera, baccala mantecato todo el año como alimento conservado. La misma paciencia ritmica moldeaba el calendario comercial veneciano, que funcionaba segun las estaciones de los vientos comerciales del Mediterráneo. Aun hoy, las grandes fiestas venecianas — el Carnaval, la Vogalonga, los fuegos del Redentore, la Regata Storica — siguen un calendario que no ha cambiado en siglos, porque cada una pertenece a su mes y no podría existir en ninguno otro.
Arraigado en el detallado calendario popular agricola veneciano; la personificacion de cada mes como un "paese" (tierra o pueblo) refleja lo concretamente que las comunidades rurales experimentaban el cambio estacional como un cambio de mundo.
Un hortelano que se niega a plantar verduras de verano en abril por las noches aun frias
— Possiamo mettere i pomodori? — No, ancora no. Ogni mese ga el so paese — aspettiamo maggio.
— ¿Podemos plantar los tomates? — No, todavia no. Cada mes tiene su propia tierra: esperamos a mayo.
Un chef explicando su menu estrictamente estacional a un periodista
Non faccio asparagi di Bassano in novembre. Ogni mese ga el so paese — il menu cambia ogni settimana.
No hago esparragos de Bassano en noviembre. Cada mes tiene su propia tierra: el menu cambia cada semana.
Un viejo viticultor que se niega a adelantar la salida del Amarone
Me lo chiede ogni mese. Ma ogni mese ga el so paese — questo vino è pronto quando è pronto, non quando vuoi tu.
Me lo pide cada mes. Pero cada mes tiene su propia tierra: este vino esta listo cuando esta listo, no cuando tu quieras.
Una abuela preparando la matanza del cerdo en noviembre como manda la tradición
Novembre è il mese del maiale, sempre stato così. Ogni mese ga el so paese — non si cambia.
Noviembre es el mes del cerdo, siempre ha sido así. Cada mes tiene su propia tierra: eso no se cambia.