El fin justifica los medios. El objetivo o resultado justifica cualquier método usado para alcanzarlo, aunque sea moralmente cuestionable.
Esta frase se atribuye universalmente a Nicolás Maquiavelo, aunque la formulación exacta no aparece en El Príncipe (1513). Lo que Maquiavelo escribió fue que un príncipe debe estar dispuesto a actuar de forma inmoral cuando la seguridad del estado lo requiera, y que la gente juzgará al gobernante por los resultados más que por los métodos. El proverbio condensa esta filosofía compleja en una fórmula memorable que ha sido usada, y abusada, durante quinientos años. En la cultura italiana tiene un estatus ambiguo: se cita a menudo, pero generalmente con tono crítico o irónico, sugiriendo que el hablante reconoce la lógica pero no la aprueba moralmente. Es relevante en debates sobre política, ética empresarial y dilemas personales donde la eficacia entra en conflicto con los principios. El proverbio se ha vuelto verdaderamente internacional, reconocido en prácticamente todas las lenguas europeas, pero en Italia lleva el peso adicional de ser una herencia cultural nacional del pensador político más famoso del país.
Atribuido a Maquiavelo aunque la formulación exacta no aparece en El Príncipe (1513); condensa su filosofía del pragmatismo político.
Una decisión empresarial
Ha licenziato metà della squadra per aumentare i profitti. Il fine giustifica i mezzi, dice lui.
Despidió a medio equipo para aumentar los beneficios. El fin justifica los medios, dice él.
Una campaña política
Hanno usato dati falsi nella campagna elettorale. Il fine giustifica i mezzi — per loro almeno.
Usaron datos falsos en la campaña electoral. El fin justifica los medios, al menos para ellos.
Una mentira piadosa
Gli ha detto una bugia per non farlo soffrire. Il fine giustifica i mezzi?
Le dijo una mentira para que no sufriera. ¿El fin justifica los medios?
Trampas en el deporte
Ha usato il doping per vincere l'oro olimpico. Il fine giustifica i mezzi — non credo proprio.
Usó dopaje para ganar el oro olímpico. El fin justifica los medios: yo creó que no.