Las personas de carácter similar tienden a encontrarse. Los semejantes se atraen, y quienes comparten las mismas cualidades —buenas o malas— acaban juntos.
Este proverbio atribuye a la voluntad divina lo que la psicología moderna llama 'emparejamiento selectivo': la tendencia de las personas a elegir parejas y amigos que comparten rasgos de personalidad similares. La formulación es brillante en su economía: Dios primero los 'hace' (fa) con ciertos rasgos y luego los 'empareja' (accoppia), sugiriendo que encontrarse fue inevitable dado quiénes eran. El proverbio se usa casi siempre con humor e ironía, describiendo a parejas o amigos cuyas excentricidades o defectos compartidos los hacen cómicamente adecuados el uno para el otro. Rara vez se aplica a cualidades positivas, aunque técnicamente podría serlo; su hábitat natural es la observación afectuosamente crítica. Está documentado en colecciones italianas desde el siglo XVII y refleja una cultura profundamente atenta a las dinámicas sociales de emparejamiento. El equivalente más cercano en español es 'Dios los cría y ellos se juntan'.
Documentado en colecciones italianas desde el siglo XVII; refleja la observación cultural del emparejamiento selectivo por rasgos compartidos.
Dos desorganizados juntos
Lui perde sempre le chiavi, lei dimentica tutto. Dio li fa e poi li accoppia.
Él siempre pierde las llaves, ella se olvida de todo. Dios los cría y ellos se juntan.
Dos cotillas
Stanno sempre insieme a parlare degli altri. Dio li fa e poi li accoppia.
Siempre están juntos hablando de los demás. Dios los cría y ellos se juntan.
Dos amantes de la comida
Lei cucina, lui mangia con passione. Dio li fa e poi li accoppia.
Ella cocina, él come con pasión. Dios los cría y ellos se juntan.
Dos dormilones
Nessuno dei due si alza prima di mezzogiorno. Dio li fa e poi li accoppia!
Ninguno de los dos se levanta antes del mediodía. ¡Dios los cría y ellos se juntan!