Las cosas, especialmente las malas o inesperadas, tienden a venir de tres en tres. Si algo ha ocurrido dos veces, espera que ocurra una tercera.
El número tres tiene un profundo poder simbólico en la cultura italiana y europea más amplia, arraigado en la teología cristiana (la Trinidad), la retórica clásica (el tricolon) y la magia popular (hechizos recitados tres veces). Este proverbio aprovecha esa intuición cultural y la aplica a la observación de que los patrones de eventos —particularmente los desafortunados— tienden a completarse en grupos de tres. El dicho se encuentra en todas las lenguas romances y aparece en colecciones impresas italianas del siglo XVI, aunque sus raíces orales son ciertamente medievales. Se usa típicamente con tono pesaroso y ligeramente supersticioso después de un segundo percance. Algunos lingüistas lo interpretan como psicología narrativa: los humanos perciben los eventos en arcos de historia, y tres es el número mínimo necesario para formar un patrón. En el italiano contemporáneo se usa tanto en serio como con humor. También puede usarse positivamente: si han ocurrido dos cosas buenas, una tercera puede estar en camino.
Arraigado en el poder simbólico del número tres en la tradición cristiana y clásica europea.
Tres averías en una semana
Già due guasti alla macchina in tre giorni. Non c'è due senza tre — speriamo bene.
Ya dos averías del coche en tres días. No hay dos sin tres: esperemos lo mejor.
Deportes
Hanno vinto due campionati di fila. Non c'è due senza tre — puntano al terzo.
Han ganado dos campeonatos seguidos. No hay dos sin tres: van a por el tercero.
Enfermedad en la familia
Nonno, papà, e ora zio Paolo è a letto con l'influenza. Non c'è due senza tre!
El abuelo, papá, y ahora el tío Paolo en cama con gripe. ¡No hay dos sin tres!
Intentos fallidos
Ho sbagliato l'esame due volte. Ma non c'è due senza tre — al terzo tentativo ce la faccio.
He suspendido el examen dos veces. Pero no hay dos sin tres: a la tercera va la vencida.