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Tanto va la gatta al lardo che ci lascia lo zampino

Si alguien se arriesga repetidamente por una recompensa tentadora, acabará siendo pillado o perjudicado. Solo puedes salirte con la tuya hasta cierto punto.

La historia detrás

La imagen es vívida y doméstica: una gata (gatta) visita repetidamente la manteca (lardo) almacenada, hasta que un día se queda atrapada y pierde la pata (zampino). El proverbio se basa en la realidad cotidiana de las cocinas italianas preindustriales, donde el lardo —grasa de cerdo curada— se guardaba en recipientes o alacenas y los gatos domésticos suponían una amenaza constante para las provisiones almacenadas. Las trampas para gatos y las tácticas disuasorias eran habituales, y el gato que se aventuraba demasiadas veces acababa inevitablemente atrapado. El proverbio está registrado desde el siglo XVI y sigue siendo una de las advertencias más usadas en italiano, aplicada a quien toma atajos repetidamente, quebranta reglas o cede a la tentación creyendo que nunca habrá consecuencias. Tiene un tono tanto de advertencia (úsalo antes de que te pillen) como de comentario satisfecho (te lo dije). No existe un equivalente exacto en español, pero se aproxima a 'Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe'.

Basado en escenas de cocinas domésticas italianas con gatos y manteca almacenada; registrado desde el siglo XVI.

Ejemplos de uso

Un ladrón habitual

Aveva rubato dal registratore di cassa per mesi finché lo hanno scoperto. Tanto va la gatta al lardo che ci lascia lo zampino.

Llevaba meses robando de la caja hasta que lo pillaron. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.

Exceso de velocidad

Andava sempre troppo veloce e alla fine l'hanno multata. Tanto va la gatta al lardo che ci lascia lo zampino.

Siempre conducía demasiado rápido y al final la multaron. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.

Mentir en el trabajo

Arrivava tardi e inventava scuse finché il capo non se n'è accorto. Tanto va la gatta al lardo che ci lascia lo zampino.

Llegaba tarde e inventaba excusas hasta que el jefe se dio cuenta. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.

Tomar atajos

Consegnava sempre lavori copiati. Tanto va la gatta al lardo che ci lascia lo zampino — l'hanno bocciata.

Siempre entregaba trabajos copiados. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe: la descubrieron.

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