A buen entendedor, pocas palabras. A una persona inteligente y atenta le bastan pocas palabras para entender un mensaje sin necesidad de explicaciones largas.
Este proverbio celebra la comunicación eficiente y la inteligencia del interlocutor. En la cultura italiana, donde la conversación es un arte refinado y las sutilezas importan enormemente, la capacidad de entender un mensaje con pocas palabras se considera una marca de inteligencia y sofisticación social. El proverbio se usa en contextos donde el hablante prefiere no ser demasiado explícito —por diplomacia, por discreción, o porque las circunstancias no permiten la claridad total— y confía en que el oyente captará la implicación. Se documenta en colecciones italianas desde el siglo XV y tiene paralelos en muchas lenguas romances. Se emplea en negociaciones, advertencias veladas, consejos discretos y cualquier situación donde la comunicación indirecta es más efectiva o apropiada que la directa. El equivalente en español 'A buen entendedor, pocas palabras (bastan)' es prácticamente idéntico.
Documentado desde el siglo XV; refleja la tradición italiana de comunicación sutil y la valoración de la inteligencia del interlocutor.
Cerrar una negociación delicada
Non serve che le spieghi i dettagli. A buon intenditor poche parole — credo che lei abbia capito la situazione.
No hace falta que te explique los detalles. A buen entendedor, pocas palabras.
Un profesor dando una pista sutil
Rileggi l'ultima pagina del capitolo tre prima dell'esame. A buon intenditor poche parole.
Relee la última página del capítulo tres antes del examen. A buen entendedor, pocas palabras.
Un jefe dando una advertencia velada
Stai arrivando tardi spesso. A buon intenditor poche parole.
Llevas llegando tarde muy a menudo. A buen entendedor, pocas palabras.
Dos viejos amigos comunicándose con una mirada
Gli ho fatto solo un cenno e lui ha capito tutto. A buon intenditor poche parole — ci conosciamo da quarant'anni.
Le hice solo un gesto y lo entendió todo. A buen entendedor, pocas palabras.