Algo que ocurre muy raramente, casi nunca. Se usa para describir un acontecimiento extremadamente infrecuente.
La expresión se refiere literalmente a la muerte de un papa, un acontecimiento que en la historia de la Iglesia católica ocurría en intervalos largos e irregulares, a menudo décadas. Para el italiano medio, especialmente antes de las comunicaciones modernas, la muerte de un papa era uno de los acontecimientos más raros e impactantes que podía presenciar en su vida. El proverbio aprovecha esta rareza extrema como medida cómica de la infrecuencia: si algo ocurre 'a ogni morte di papa', prácticamente no ocurre nunca. La expresión está documentada desde el siglo XVII y ha mantenido su uso constante a pesar de que los papados modernos son más cortos de lo que eran históricamente. Es importante señalar que la expresión no es irreverente ni anticlerical: simplemente usa la muerte papal como ejemplo de un acontecimiento genuinamente raro. El tono suele ser de queja afectuosa o impaciencia humorística. El equivalente en español más cercano es 'De Pascuas a Ramos' o 'De higos a brevas'.
La rareza de las muertes papales (a menudo separadas por décadas) proporcionó la medida perfecta de infrecuencia para el italiano común.
Un hijo que apenas llama
Mio figlio chiama a ogni morte di papa — una volta al mese se va bene.
Mi hijo llama de higos a brevas: una vez al mes con suerte.
Un amigo que visita poco
Vieni a trovarmi a ogni morte di papa! Abito a venti minuti da casa tua.
¡Vienes a verme de higos a brevas! Y vivo a veinte minutos de tu casa.
Un autobús poco fiable
Quel autobus passa a ogni morte di papa — inutile aspettarlo.
Ese autobús pasa de higos a brevas: no merece la pena esperarlo.
Un jefe difícil de complacer
Ci fa i complimenti a ogni morte di papa. Oggi ha detto 'bravo' — che giornata storica!
Nos hace un cumplido de higos a brevas. Hoy ha dicho 'bien hecho': ¡qué día histórico!