Quien no arriesga no gana. Sin asumir riesgos, no se obtiene nada. Para disfrutar incluso de una pequeña recompensa hay que estar dispuesto a arriesgar.
La rima entre 'risica' (arriesga) y 'rosica' (roe/mordisquea) es central en el atractivo de este proverbio. El verbo 'rosicare' evoca la imagen de un animal pequeño royendo algo de valor —una nuez, un trozo de queso— con cautela pero con determinación. El proverbio dice que ni siquiera este pequeño premio está disponible sin riesgo previo. Se documenta en colecciones italianas desde el siglo XVI y fue ampliamente usado en la cultura mercantil de las ciudades-estado italianas, donde el comercio marítimo y las inversiones comerciales implicaban riesgos reales y constantes. En la Italia contemporánea se usa para animar a actuar a quienes dudan: solicitar un empleo, proponer una idea, invertir, acercarse a alguien. El equivalente en español 'Quien no arriesga no gana' es directo y muy conocido.
La rima risica/rosica es típica de la mnemotecnia oral; arraigado en la cultura mercantil de las ciudades-estado italianas del siglo XVI.
Animar a solicitar un empleo
Manda la candidatura anche se non hai tutti i requisiti. Chi non risica non rosica.
Envía la solicitud aunque no cumplas todos los requisitos. Quien no arriesga no gana.
Convencer a un colega de presentar una idea
Proponi l'idea al direttore. Sì, potrebbe dire no. Ma chi non risica non rosica.
Proponle la idea al director. Puede que diga que no, pero quien no arriesga no gana.
Un joven emprendedor
Ho investito tutti i risparmi nel progetto. Chi non risica non rosica — o vai o vai a casa.
Invertí todos mis ahorros en el proyecto. Quien no arriesga no gana: y salió bien.
Bromear con alguien tímido
Le piaci, te lo vedo. Vai a parlarle! Chi non risica non rosica!
Le gustas, se nota. ¡Ve a hablar con ella! Quien no arriesga no gana.