Los errores son una parte natural y necesaria del aprendizaje. Se gana experiencia y conocimiento a través de los errores, no a pesar de ellos.
Este proverbio es uno de los más optimistas del cañón italiano, reflejando una aceptación pragmática de la falibilidad humana. Reconoce que el error es inevitable y lo enmarca como fenómeno productivo en lugar de fallo moral. Su origen es debatido: algunos estudiosos lo remontan a la filosofía educativa latina, otros a la tradición renacentista del aprendizaje artesanal donde se esperaba que los jóvenes artesanos arruinaran varias piezas antes de dominar su oficio. Los talleres florentinos que formaban pintores, escultores y orfebres funcionaban exactamente con este principio. Aparece en forma impresa en el siglo XVII y ha mantenido un uso popular constante. Lo usan profesores, padres, entrenadores y empleadores para animar a quienes se desalientan por el fracaso. En las últimas décadas ha sido adoptado en la cultura empresarial italiana como parte del movimiento de valorar la experimentación.
Arraigado en la cultura de aprendizaje artesanal del Renacimiento; refleja la pedagogía práctica de los talleres florentinos.
Un experimento fallido en la escuela
L'esperimento non ha funzionato? Nessun problema — sbagliando si impara.
¿El experimento no funcionó? No pasa nada: equivocándose se aprende.
Un primer intento de cocinar
La prima volta che ho fatto la pasta era scotta. Sbagliando si impara — ora la faccio benissimo.
La primera vez que hice pasta quedó pasada. Equivocándose se aprende: ahora la hago perfecta.
Un entrenador deportivo
Non preoccuparti dell'errore — sbagliando si impara. La prossima volta farai meglio.
No te preocupes por el error: equivocándose se aprende. La próxima vez lo harás mejor.
Un fracaso empresarial
La prima startup non ha avuto successo, ma sbagliando si impara. Il secondo progetto è andato benissimo.
La primera startup no tuvo éxito, pero equivocándose se aprende. El segundo proyecto fue genial.